18 diciembre, 2010

Tu estas seguro de que yo te amo. Pero tambien estas seguro de otras cosas que nos amarran, que nos detienen, que nos alejan, que nos lansan por caminos extraños. Unos caminos que son tuyos y otros que son mios, totalmente distintos entre si. Mientras tu subes a la montaña, yo bajo al mar. Te internas en la selva y yo cruzo el desierto. Cuando vas hacia el Sur, yo voy al Norte. Total que siempre vamos por rutas diferentes. A veces, ocurre que giramos el uno tras el otro, en forma interminable, persiguiendonos desesperadamente, sin alcansarnos nunca y sin saber quien es el que persigue o el que huye. Tu estas seguro de que yo te amo. Mirandome a los ojos has sentido que mis llamas te cubren, te envuelven por completo y te traspasan, y llegan hasta el fondo de tu ser donde arden en forma incontenible, sin que tu lo desees y sin que quieras que se acabe jamas. Tu estas seguro de que yo te amo. Lo has oido de mi voz, sin que mi voz lo diga. Has descubierto que ella te baña las caricias con sus pequeñas olas silenciosas, que te cubren el cuerpo de azahares, estes o no presente. Estas segura de mi amor porque lo vives sobre la piel, bajo la piel y mas adentro. Has oido los gritos de mi silencio multiplicandose y alargandose en un eco interminable, mientras te rodean sus coros de pasion y sientes el deseo de dejarte arrastrar por el rio de laba que te quema la cintura, la risa... Tu sabes que te amo mas alla de los limites del tiempo, y mi abismo te trae, te subyuga, te enloquece y te arrastra hacia mí. Por eso corres alejandote lleno de terror y temblando de miedo, temeroso de perder para siempre tus alas de cristal y el aire donde vuelas. Pero estas atrapado y no puedes negarte a la ansiedad. Y regresas con pasos silenciosos, muy pequeños, para estar nuevamente a la orilla del abismo y temblar del deseo frenetico de lansarte frente a el. Y caer y caer y caer. Y fundirte a su fondo para siempre. Tu estas seguro? Por eso estamos amarrados el uno frente al otro. Guardando silencio y mirandonos, simplemente mirandonos. Los cuchillos desgarran nuestros pechos por dentro, mientras pasan los dias, los años y los siglos.